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Escapada: el pueblo masón en Argentina

A solo unas horas de Rosario, un rincón santafesino guarda símbolos ocultos y una historia ligada a la masonería. Los detalles, en la nota.

Revista Veintitrés

En el corazón del oeste santafesino, a menos de tres horas de Rosario, se esconde Zenón Pereyra, un pequeño pueblo que sorprende a los visitantes con su arquitectura simbólica y un legado secreto que recién comenzó a revelarse hace poco más de una década. Esta joya rural, casi inadvertida en los mapas turísticos, esconde una historia profundamente ligada a la masonería argentina.

La masonería en la historia argentina: una influencia silenciosa

A lo largo de más de dos siglos de historia nacional, la masonería tuvo una fuerte presencia entre próceres, líderes políticos y personalidades influyentes. Más allá de los hechos, sus huellas pueden rastrearse en monumentos, cementerios, obras arquitectónicas y, como en este caso, en un pueblo completo cuyo trazado, símbolos y construcciones remiten directamente a esta tradición esotérica.

La masonería, según sus propios principios, busca el perfeccionamiento individual y la mejora social mediante ideales como libertad, igualdad y fraternidad. No pertenece a ninguna religión específica, pero sí reconoce la existencia de un ser supremo, al que llaman el Gran Arquitecto del Universo.

Zenón Pereyra: el pueblo fundado por un masón grado 33

Este pueblo fue fundado formalmente el 17 de octubre de 1891 por Don Zenón Pereyra, un empresario ganadero de la burguesía rosarina y masón de alto rango. Alcanzó el grado 33 dentro de la logia, el más elevado, y esa cifra quedó grabada en el trazado original del pueblo: 33 calles que reflejan su simbología.

Aún hoy se conservan construcciones de la época con símbolos masónicos como:

- El ojo que todo lo ve
- La escuadra, la regla y el compás
- Los tres escalones, representación de libertad, igualdad y fraternidad
- Leones guardianes, custodiando los secretos del templo
- El sol con tres rayos, símbolo de protección
- Medallas, escudos y columnas que evocan al Templo de Salomón
- Dos copones, que reflejan lo dulce y lo amargo de la vida

Un secreto que el pueblo ignoraba… hasta hace poco

Lo más sorprendente es que los propios habitantes desconocían el origen masón del lugar hasta hace apenas 15 años. La revelación surgió cuando Zenón Pereyra se sumó al programa de Turismo Rural, y un arquitecto italiano especializado en conservación patrimonial detectó la simbología en varias fachadas del pueblo.

Desde entonces, Zenón Pereyra desarrolló un circuito histórico autoguiado, ideal para quienes buscan una escapada distinta, cargada de historia y misterio.

¿Qué se puede visitar?

Entre los puntos destacados del recorrido, se encuentran:

- El galpón de Contardi (1891): un antiguo depósito de cereales que, por su arquitectura, remite a un templo masón.
- El Museo Bucci, antes almacén de ramos generales de Domingo Contardi, conserva una medalla masónica con un sol de tres rayos.
- El almacén de los Gagliardi, con columnas corintias, leones guardianes y un escudo protector.
- La casa de Francisco Zurbriggen, con una fachada repleta de símbolos: compás, escuadra y el ojo que todo lo ve.

     

 


 

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