Reediciones, inéditos, conciertos, ensayos y mesas redondas son algunas de las celebraciones que se están llevando adelante en las principales ciudades del mundo para festejar este mes el centenario de uno de los grandes genios musicales que dio el siglo pasado: Thelonious Monk.

El cuerpo musical que dejó Monk sigue siendo motivo de veneración por músicos de jazz y hasta de otros estilos. Compuso temas que atravesaron vanguardias y su modo de tocar el piano sigue estimulando debates varios. “Toqué con pianistas que usaban las teclas blancas y negras, o sólo las blancas, o sólo las negras. Pero nunca había visto a alguien que tocara las hendijas entre las teclas”, ironizó el legendario baterista Roy Haynes.

Habrá, por supuesto, celebraciones en Buenos Aires. El CCK ofrecerá este sábado un homenaje a Monk a cargo del cuarteto de Ernesto Jodos. Y entre el 17 y el 21 recibirá al pianista norteamericano Barry Harris, quien fue un entusiasta seguidor de Monk. Le dedicó el tema “To Monk with Love” y hasta compartió parte del oscuro retiro en el que Thelonious se refugió custodiado por la baronesa Pannonica de Koenigswarter en la casa de esta gran madrina del jazz, en Weehawken.

En Nueva York, ciudad clave en la carrera de Monk, los principales clubes de jazz diseñaron una programación en su honor. Pianistas como Kenny Barron, McCoy Tyner, Kirk Lightsey o Frank Kimbrough y el hijo de Thelonious, el baterista TS Monk, son parte de la celebración. El trompetista Charles Tolliver interpretará con una big band de primer nivel el álbum Monk at Town Hall 1959 en el Jazz Standard de Manhattan. Y en París el pianista Laurent de Wilde, autor de un interesante libro sobre su vida, presentará su nuevo trabajo, New Monk Trio.

Los discos, naturalmente, no podían faltar a la fi esta. Masterworks France, una división de Sony, acaba de reeditar el álbum Piano Solos, de 1954, con agregado de material inédito de las sesiones que Monk grabó en París en junio de ese año. Craft Recordings lanzó una caja de tres vinilos con los conciertos que Monk y John Coltrane ofrecieron en el Five Spot Café en 1957 y con el disco en estudio que grabaron ese año. Y también vio la luz la banda de sonido de la película Les Liaisons Dangereuses, un disco doble editado por Sam Records, que a pesar de haber sido grabado en 1959 permanecía inédito hasta hoy. Son versiones de clásicos de Monk, en las que está acompa- ñado por Charlie Rouse y Barney Wilen en saxo, Sam Jones, en contrabajo y Art Taylor en batería.

En definitiva, una fi ebre monkiana para todos los gustos. El pianista Ethan Iverson, integrante del grupo The Bad Plus, preguntó días atrás en una red social qué versiones de temas de Monk se destacaban por alguna particularidad. Tuvo cientos de respuestas en pocas horas con todo tipo de ejemplos. Y las revistas JazzMagazine, francesa, y Musica Jazz, italiana, le dedicaron ediciones especiales.

El hijo de Monk, TS, se sumó al juego. Contó en un blog “las 10 cosas que no se sabían” sobre su padre. Una de ellas: Monk y Coltrane jugaron un día 60 partidos consecutivos de ping pong. Monk ganó 59. Y está bien. Para Coltrane siempre fue un maestro.