El Gobierno está confiado en conseguir todo lo que quiere. El presidente Mauricio Macri acaba de disfrutar de las mieles que le dispensó -finalmente- el círculo rojo y se llevó aplausos y sonrisas cómplices por parte de los empresarios que colmaron el Coloquio de IDEA. Después de haberlo dejado caminar solo en medio del desierto parecen dispuestos a acercarle algunas cantimploras. Fue una especie de condensación de respaldo que ya había comenzado a insinuarse en el tiempo de las PASO, cuando tímidamente se escucharon los primeros apoyos a la reforma laboral que quiere llevar adelante el Gobierno. El fin de semana marplatense fue mucho más explícito: Paolo Rocca (Techint) puso en palabras las prioridades: reforma laboral, Fondo del Conurbano y educación. Macri debe haber sonreído, pero seguramente María Eugenia Vidal lo hizo mucho más. Lejos quedaron los tiempos en que Rocca se fotografiaba con Daniel Scioli.

Las señales parecen combinarse justo a tiempo antes de las elecciones generales del próximo domingo. El oficialismo llega con el ánimo y la intención de voto en alza, alentados por algunas cifras selectivas sobre la actividad económica que empujan la flecha de la intención de voto hacia arriba. En las encuestas sobre percepción de la situación económica y las expectativas, los números son optimistas. El último sondeo del Grupo de Opinión Pública (GOP) que dirige Raúl Timerman muestra que el 20,4% considera que está mejor que hace un año, pero un 44,6% cree que estará mejor el año próximo.

Tan dulce está el Gobierno que se dio el lujo de anunciar, a diez días de las elecciones, un nuevo aumento de tarifas y una inflación que duplicó la expectativa y que complica la estrategia del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.

En el ranking de imagen positiva de los principales dirigentes nacionales, cuatro son de Cambiemos: María Eugenia Vidal; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; Elisa Carrió, y Mauricio Macri, en ese orden. Vidal parece insuperable, con 64,5% de imagen positiva y llama la atención cómo Carrió logró reconvertir su imagen para tener un nivel de aprobación superior al del Presidente. Por ahora, al PRO no le molesta.

El peronismo le sigue dando buenas noticias al oficialismo. Sergio Massa está más ocupado en tratar de no perforar los 10 puntos en la caída que registran las encuestas. Florencio Randazzo parece más estable, pero se cuida enormemente de no cuestionar al Gobierno. Tampoco a Cristina Fernández. Hace una especie de fuga hacia adelante para ver qué queda en pie el 22 de octubre a medianoche.