Ariel Maciel

El peronismo comenzó el período de renovación de su conducción, con la consigna de encontrar un liderazgo que tenga la capacidad de unir los pedazos en que quedó el deshilachado intento de imponer una resolución a través de los resultados en las elecciones legislativas. El saldo fue el debilitamiento de aquellos dirigentes que se postulaban presidenciales, un Congreso dividido y una liga de gobernadores sin peso propio.

El funcionamiento del Congreso puede servir de base para la reconstrucción o para más división del PJ

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Habrá al menos cuatro ámbitos que servirán de termómetro del futuro del peronismo: el Congreso, el PJ como institución política, el poder gremial, y el escenario mediático como vidriera de las aspiraciones personales.

La derrota de Cristina Kirchner en Buenos Aires desbarrancó la posibilidad de imponer, aún a desgano, el liderazgo de la expresidenta dentro del peronismo nacional. “El camporismo puso a jugar a la reina como pieza ganadora y quedó en jaque”, graficó un intendente del Conurbano. Los barones fueron partícipes activos de la campaña de Unidad Ciudadana pero habían dejado se- ñales de “acompañar hasta la puerta del cementerio” a la senadora electa.

Sin embargo, Cristina Kirchner no será “pasado” sino que ocupará un lugar privilegiado en el rearmado del PJ aunque su capacidad de conducción en base al consenso será vital para su futuro. Sucede que un liderazgo fraccionado llevará a repetir la foto en 2019, una apuesta de Cambiemos para garantizar la grieta que lo benefició ayer.

El accionar de diputados y senadores del peronismo será otro faro en el mar tormentoso del PJ. Allí se definirá si los legisladores buscarán afinidad en la postura ideológica, a pesar de mantener bloques diferenciados, o si responderán a las necesidades particulares de cada provincia, con una fuerte impronta de la relación de los gobernadores con el Gobierno de Mauricio Macri, como se impuso hasta la actualidad.

Si prima esa postura, la denominada Liga de Gobernadores será un recuerdo del poder territorial de los mandatarios provinciales que supieron trazar el rumbo del PJ. Aunque tampoco les será tan fácil recuperar terreno a partir de las derrotas que sufrieron en los distritos dominados por el peronismo.

Uno de los más golpeados por la ola amarilla fue el gobernador de Salta y aspirante presidencial, Juan Manuel Urtubey, que sufrió una contundente derrota por casi diez puntos de diferencia. En “La linda”, el peronismo sólo una vez había conocido la derrota desde el retorno de la democracia hasta ayer. Si bien el mandatario provincial es joven y con proyección, sus posibilidades de encabezar la renovación para dejar atrás la figura de Cristina Kirchner se debilitaron al máximo.

Hubo, acaso, excepciones en el desempeño de los caciques provinciales, como la sorprendente recuperación de Adolfo Rodríguez Saá en San Luis, que dio vuelta la contundente derrota en las PASO de 20 puntos por un triunfo de más de 10% de ayer. Aunque la proyección presidencial de los hermanos puntanos parece desdibujada en el horizonte, la fórmula de oposición al Gobierno funcionó en esa provincia.

El sanjuanino Sergio Uñac fue otro de los ganadores de la jornada. San Juan se pintó de azul y lo sentó en la mesa de negociaciones del PJ. Justamente, el ámbito institucional del PJ podrá convertirse en un centro de resolución si es que se reactiva la funcionalidad de su Congreso para lograr consenso de unidad.

Lejos de sus aspiraciones, el renovador Sergio Massa encontraron piso ayer con derrotas en sus lugares de nacimiento. Mientras que, aún perdedor y casi sin representación legislativa, Florencio Randazzo se configuró en un actor que ganó espacio en la mesa de debate, al poner incluso su desempeño electoral en pos de sus aspiraciones de recambio político.

El gremialismo, la columna vertebral del PJ, también será eje del debate de reconstrucción. Apuntado por causas judiciales y en el medio de reformas de convenios laborales, se debatirá entre una defensa de su status o una avanzada opositora. A priori dentro de la CGT, con presente de división, las aspiraciones políticas parecen exclusivas de los camioneros que lidera Hugo Moyano, quien alguna vez reclamó para la Argentina un presidente surgido desde el movimiento obrero.