Netflix sigue aprovechando la fascinación por los asesinos en serie. Esta vez, estrenó El ángel de la muerte (The Good Nurse) una película que ya se posiciona como lo más visto de la semana en la plataforma.

Aún con la competencia de Amazon Prime Video, HBO Max y Disney+, Netflix continúa posicionada como la plataforma líder de contenido audiovisual por sus series y películas que rápidamente se vuelven éxitos instantáneos como: Stranger Things, Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer y Cobra Kai.

Además, tras el resurgimiento del fanatismo por las historias de asesinos seriales, Netflix aprovechó para seguir posicionando series entre lo más visto del año. Es el caso de Vigilante y sus docu-series con diversos criminales: Conversaciones con Asesinos.

El ángel de la muerte (The Good Nurse)

El ángel de la muerte es una película dirigida por Tobias Lindholm y que cuenta con Jessica Chastain y Eddie Redmayne como protagonistas. Al igual que Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer, El ángel de la muerte, aborda desde la ficción el caso real de un enfermero devenido en asesino serial.

El ángel de la muerte se basa en la historia real de Charlie Cullen (Eddie Redmayne), un enfermero que fue declarado culpable de asesinar a 29 personas, aunque se sospecha que mató a más de 400, lo que le convertiría en el asesino en serie más prolífico de Estados Unidos. La historia de cómo fue llevado ante la justicia gira en torno a la valentía y la silenciosa resistencia de una compañera enfermera llamada Amy Loughren (Jessica Chastain).

La historia real del ángel de la muerte

Charles Cullen fue un enfermero conocido como “El ángel de la muerte”. El hombre trabajó en hospitales de Nueva Jersey y durante 16 años cometió diversos asesinatos, mientras trabajaba en la unidad de quemados de diversos hospitales entre Nueva Jersey y Pensilvania. Pero en 2003 se destapó su verdadera labor en aquellos centros, pues se le relacionó con la muerte de más de 400 pacientes.

Esto fue posible a raíz del hallazgo de una de sus compañeras, la auténtica Amy Loughren, quién encontró varios frascos de medicamentos en un contenedor. Tras probarse que esto era responsabilidad de Cullen, se hicieron las pertinentes pesquisas que revelaron que había inyectado dosis letales de fármacos a varios ingresados en el hospital.

Tras ser detenido y aceptar que asesinó a 29 personas, fue enviado a prisión. En el 2006 un juez ordenó que el hombre debía cumplir 11 cadenas perpetuas. Actualmente, Charles Cullen tiene 62 años y se encuentra recluso en la prisión de Nueva Jersey.

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El ángel de la muerte y Jeffrey Dahmer

Si bien Charles Cullen y Jeffrey Dahmer nunca se conocieron, tienen muchas cosas en común. Para empezar, ambos aprovechaban su aspecto tímido y reservado para atraer a sus víctimas. Dahmer las seducía y las llevaba a su hogar, mientras que Cullen aprovechaba su cargo de médico para ganar su confianza y luego asesinarlas.

Otro aspecto en que coinciden es que ambos habrían podido ser detenidos con anterioridad, de no ser por la negligencia de distintos aparatos estatales o incluso de sus vecinos: en el caso de Cullen, las autoridades del hospital Saint Barnabas en 1988 descubrieron su modus operandis y empezaron una investigación que derivó en el despido del enfermero, el cual ya había asesinado a 12 pacientes.

Sin embargo, cometieron el error de no informarle a las autoridades policiales lo que había sucedido, lo que le permitió a Cullen seguir matando pacientes en otros hospitales con insulina y digoxina, que ocasionaba daños letales.

Algo similar sucedió con Dahmer cuando, luego de asesinar a sus víctimas, su departamento olía terriblemente mal y sus vecinos presentaron varias quejas, pero no fueron escuchadas por la policía que, incluso, llegaron a cruzarse a Dahmer descartando una de las bolsas donde contenía carne en putrefacción de sus víctimas. A pesar de esto, lo pasaron por alto y Dahmer pudo seguir asesinando durante varios años más.

 Por último, ambos utilizaban compuestos químicos para descomponer, en el caso de Dahmer o asesinar, en el caso de Cullen, a sus víctimas.