"Hice un relevamiento que llevó cierto tiempo sobre las frases que eran mas comunes a distintas generaciones. Las frases justamente van cambiando de generación en generación . Por eso suelo decir Dime como hablas y te diré cuantos años tienes. Incluí aquellas que estaban totalmente vigentes como al que quiere celeste que le cueste, pero incluí otras como que plato para hablar de algo que es muy gracioso. Otras que tienen un fuerte contenido histórico París bien vale una misa que a lo mejor no son usadas por la mayoría de la gente pero si alguna vez hemos escuchado. Me pareció interesante contar lo que se ocultaba detrás de cada una de ellas para dar el verdadero contexto en el que deberían ser usadas", dice el escritor Charlie López.

-¿Somos lo que decimos?

-Definitivamente si. Porque al hablar a veces de manera inconsciente estamos dando mucha información sobre nosotros mismos. Hablamos de nuestra cultura, nuestras creencias, nuestra religión. Somos lo que decimos,  por ejemplo cuando usamos una frase tal como tuve que hacer pata ancha en sentido de ponerse firme ante una situación difícil. Este termino viene de la época de los duelos criollos donde significaba aferrase bien justamente al suelo, pisar firme para no perder el equilibrio en el duelo. De pronto puede aparecer una persona que diga a confesión de partes relevo de pruebas o hice una mea culpa. Entonces uno sabe que puede tratarse de una persona que maneja vocabulario relativo a las leyes.

-¿Cómo encontraste las explicaciones de cada una de ellas?

-Tengo una biblioteca importante que he ido armando a través de los años. El estudio de las frases, de las palabras,  de la etimología es una de mis pasiones. Mi mayor fuente de información son los libros que tengo muchos. Contrasto y busco información en Internet pero solo en paginas que considero confiables.

-¿Cuál te sorprendió más y por qué?

-Fueron varias. Una de ellas croto, que se desprende del apellido de quien fuera gobernador de Buenos Aires entre 1918 y 1921 Don José Camilo Crotto con doble T. Ni bien asumió estableció que los peones o trabajadores golondrinas, aquellos que viajan de un pueblo otro para ayudar a levantar las cosechas, no pagarían pasaje de ferrocarril, estos trabajadores solían presentarse en las estaciones y tras mostrar una credencial decían viajo por Crotto, es decir por el decreto del Gobernador, y el hecho que sean de condición humilde, que estuvieran mal trajeados y no siempre en las mejores condiciones de higiene y además porque viajaban en vagones de carga y a veces en el techo le dio la expresión el significado que todos conocemos. 

-¿Cuál te divirtió más ?

-Si tengo que elegir una me quedo con pipí cucú que esta en uso. Corría el año 1974 cuando el que era en momento quien era el campeón mundial de boxeo Carlos Monzón viajó a París a recibir el premio de mejor deportista del años. Se lo iba a entregar el alcalde del París. Lo acompañaban su entrenador y Tito Lecture , le dijeron a Monzón que debía mostrar la placa al publico y agradecérsela al alcalde en francés diciendo merci beaucoup . Monzón practicó y practicó, y al momento de decirlo dijo algo que le sonó parecido pipí cucú. Que después  Alberto Olmedo la popularizó para referirse a todo lo que era glamoroso y refinado.

-¿Cuál te costó mas encontrar de donde salía?

-La etimología no es fácil, se trasmite generación en generación por vía oral y en consecuencia no hay a veces textos que avalen los orígenes. Por eso se debe investigar de manera seria y profunda, eso implica a veces encontrarse con mas de una versión sobre el origen, que sean creíbles. Me dio cierto trabajo encontrar agárrate Catalina, a título de advertencia para aquel que debe presentarse a una situación que promete ser difícil. La mas creíble y mejor documentada de los orígenes es la que dice que Catalina fue una trapecista que trabajó en los circos de Buenos Aires en la década del 40 cuya madre y abuela también lo habían sido y habían muerto en accidentes de trapecios. Por lo cual era común que cuando Catalina hacia su número alguien al tanto de la tragedia familiar le gritara agárrate bien Catalina. Una segunda teoría es el jockey Irineo Leguisamo montaba una  yegua llamaba Catalina y le decía agárrate que vamos a galopar.

-¿Por qué repetimos tantas frases, muchas de ellas sin saber el sentido, de generación y generación?

-Las frases son un legado, justamente pasan de generación en generación. Cumplieron una misión muy importante para aquellas generaciones que fueron menos preparadas y les permitieron decir con total claridad con lo que a lo mejor no podían con palabras que desconocían. Aquel que decía en casa de herrero cuchillo de palo no podría haber expresado tan claramente el hecho de quien ejerce una profesión o oficio determinado no cuenta con los elementos esenciales que debería tener de acuerdo a las expectativas populares. Pasan de generación en generación, nos permiten entender con pocas palabras lo que alguien quiere decir y aun para los mas preparados los dichos, las frases, proverbios tiene una claridad y una fuerza importantísima para trasmitir.

-Al leerlo uno se encuentra con frases que nunca se cuestionó la procedencia , ¿a qué se debe?

-La usamos con naturalidad, las usamos desde que nacemos, entendemos el contexto porque siempre se las utilizamos en el mismo contexto y además el lenguaje, es eso, un código. Tampoco nos cuestionamos el sonido las palabras . Decimos mesa como podríamos haber dicho cualquier otra palabra. Solo cuando cambiamos de contexto y vemos que esas frases o palabras propias de un grupo de gente y no se deben cuestionar. Son parte de nuestra cultura.

-¿Es un libro para leer en familia? ¿Sirve también para "cancherear" ?

-Si claro que es para leer en familia, se puede sorprender a los chicos. Estamos analizando el lenguaje que es la gran diferencia entre los seres humanos y los animales. Este y todos los libros que hablan del tema  merecen estar al lado de los diccionarios. Y sirve para cancherear, aprovechar una reunión de amigos el la que se dice al que quiere celeste que le cueste, y contar  que viene del Renacimiento que cuando los artistas utilizaban mucho el celeste para los cuadros y los cielorrasos de las iglesias. Se traía de Oriente y era muy caro. Veía cuanto le iba a llevar de celeste y a partir de ahí le decía el precio. Cuando alguien se quejaba le decía al que quiere celeste que le cueste.

-¿Cuánto tiempo de investigación te llevó?

-No podría decir, vengo investigando frases y palabras desde hace más de 30 años. Muchas de ellas estaban ahí esperando el momento de salir a la luz. Ahora la escritura del libro para publicar, lo que significa investigar nuevas, chequear las que tenía, darle forma me llevó un año.

-¿Qué te gustaría que el lector encuentre?

-El fin último del libro como dice don Luis Landriscina en el prologo, a quien le agradezco tanto que lo haya escrito lo considero el mejor cuentista argentino de todos los tiempos , es que el lector pueda encontrarse con él  mismo, encontrarse con sus ancestros, con sus valores, con sus costumbres , con su cultura. Eso me encantaría que al leer una frase diga esto lo decía la abuelo, esto lo decía mi papá y cuando esos seres queridos ya no están creo que la frase cobra mucho más valor porque los trae a la vida a través de sus palabras.

-¿Te quedaron muchas frases afuera?

-Si. Van quedar porque se siguen acuñando frases. En unos años frases de hoy que para nosotros son obvias nadie  las va a conocer. Elegí aquellas que me parecieron que de alguna manera estaba activas o se podían evocar con facilidad.