Alberto Fernández prometió el pasado 18 de marzo empezar una "guerra contra la inflación" con una serie de medidas que hasta ahora no dieron resultado. El costo político de recibir las críticas de la vicepresidenta Cristina Kirchner y la falta consenso interno en el plan económico volvieron a debilitar la gestión presidencial.

Desde la decisión de trasladar la Secretaría de Comercio a la órbita del Ministerio de Economía, a cargo de Martín Guzmán, el hombre más criticado por el kirchnerismo, forzó a la renuncia sorpresiva de Roberto Feletti. La salida del fiel a Cristina hizo tambalear al Gobierno en medio de la crisis interna que enfrenta el Frente de Todos.

Roberto Feletti renunció a la Secretaría de Comercio

En Europa, el Presidente ya había advertido que el que no estaba de acuerdo con las políticas "no va a poder seguir en el Gobierno". La advertencia tenía que ver con la polémica de los aumentos de las tarifas de los servicios públicos, donde varios funcionarios que responden a la vicepresidenta se habían expresado en contra de las subas.

Básicamente, había una decisión tomada de que los que no estén alineados con el albertismo no tendrían lugar dentro del Gabinete. Alberto Fernández, en lugar de bajar las fricciones con el kirchnerismo por los reclamos a su gestión, intenta retomar su impronta con el relanzamiento de la gestión a partir de los actos del 25 de Mayo.

Gobernar con los leales

La estrategia que adoptó el Gobierno fue salir a bancar a sus ministros leales, como es el caso de Guzmán. No sólo lo defendió sino que también lo empoderó dándole la Secretaría de Comercio que hasta estaba bajo el dominio de Desarrollo Productivo. Todas las medidas que se tomen a partir de ahora con respecto a la inflación están en la responsabilidad de Economía.

Tal vez la decisión de Feletti, avalada por el kirchnerismo, de dejar su cargo dejaría a Guzmán con todo el peso del plan económico para bajar los precios. En su carta, el saliente secretario advirtió sobre la "necesidad del desarrollo de nuevos instrumentos para desacoplar el precio de los alimentos a nivel mundial". Esto tiene que ver con las discrepancias en cuanto a lo que hacer con las retenciones. También mencionó, casi como un cuestionamiento, la urgencia de implementar una mayor coordinación del gabinete económico.

La salida de Feletti, y la no retención del funcionario, marcan una decisión de seguir gobernando con los leales al Presidente, que aún sigue con el diálogo cortado con Cristina. Las críticas del lado del kirchnerismo mermaron por estas horas. Tampoco hubo declaraciones públicas sobre la salida de Feletti ni el reemplazo con Guillermo Hang, un técnico cercano a Guzmán.