Un grupo de encapuchados atacó a la Policía de la Ciudad de Buenos Aires que, como toda respuesta, desató una feroz represión que se extendió a la 9 de Julio. Los incidentes comenzaron poco antes de que se iniciara la sesión en el Palacio Legislativo -donde se desarrolla una sesión para debatir el proyecto oficial de ley de reforma previsional- y se extendieron por más de cinco horas luego de que los efectivos salieran a la caza de manifestantes, que incluyó a periodistas.

El saldo provisorio es de un centenar de heridos -entre ellos varios policías y también trabajadores de prensa- y 55 detenidos, además de varios comercios afectados y motos policiales quemadas, informaron fuentes de esa fuerza de seguridad.

Si bien el operativo de seguridad iba a estar a cargo de la Policía de la Ciudad, se sumaron luego la Federal y la Gendarmería, que avanzaron desde la Plaza de los Dos Congresos por Avenida de Mayo hasta la 9 de Julio, con gases lacrimógenos y balas de goma para perseguir a los manifestantes.
 
Sobre las 16.35, luego de un pico de choques, y mientras continuaban varios focos de refriegas, distintas columnas de manifestantes comenzaron a replegarse en dirección a la avenida 9 de Julio, publicó la agencia de noticias NA.

Los enfrentamientos se desataron a las 13.30, cuando un grupo de jóvenes se desprendió de las columnas en avenida Rivadavia casi Rodríguez Peña, y comenzó a arrojar piedras y botellazos contra la Guardia de Infantería, que respondió al ataque, inicialmente con bombas de humo.

Los jóvenes lograron derribar el vallado de esa esquina, y además utilizaron bombas de estruendo y gomeras que disparaban una lluvia de piedras contra los policías. A partir de allí, la Guardia de Infantería comenzó a avanzar para hacer retroceder a los violentos, muchos de ellos con las caras tapadas.

Dos particularidades, que no se vieron en anteriores manifestaciones, es que varios manifestantes llevaban máscaras de gas y que tanto las fuerzas de seguridad como algunos pequeños grupos de manifestantes agredieron a los periodistas.

Las refriegas se extendieron a la plaza, con otra lluvia de piedras contra la Policía, que siguió  avanzando hasta reponer las vallas sobre Rivadavia y Rodríguez Peña.  

Los jóvenes formaron barricadas, parapetándose detrás de placas de madera, mientras seguían arrojando todos tipo de objetos a la Policía que, con el correr de los minutos, logró desplazarlos hasta más de la mitad de la plaza, en dirección a avenida de Mayo. 

No obstante, los enfrentamientos continuaron, toda vez que el grupo logró reamarse y volver a arrojar piedras. La Policía volvió a avanzar con una formación, detrás de la cual avanzaba un camión hidrante y luego la policía motorizada.  

En determinado momento, se registró el incendio de un cerco verde, y siguieron los disturbios, que ocasiones varios heridos y también varios detenidos.