-¿Cómo fue la experiencia de escribir tu primera novela?

-Fue un camino largo, sinuoso y duro. Escribir es una tarea difícil que demanda una gran voluntad y perseverancia: a la intención de hacer una obra literaria hay que sostenerla en el tiempo, años en mi caso. El género histórico requiere investigación para reconstruir de manera creíble los hechos, la cosmovisión de quienes vivieron en ese momento tiene que reflejarse en los personajes, hay que cuidar detalles de objetos, la geografía, vestimentas, modos de hablar, entre otros puntos que hacen a una novela más rica. Confié en mi instinto para construir la trama pero necesité talleres y maestros para aprender los recursos literarios que necesitaba y desconocía.

-¿Cuándo supiste que querías ser escritora?

-Soy lectora y jamás soñé con ser escritora. En mi colegio las dos orientaciones del secundario eran Letras o Perito Mercantil. Yo elegí saber más de economía y contabilidad. Recién en 2012, luego del Bicentenario del Éxodo Jujeño sentí un llamado "jujeño" casi como un mandato interno de difundir parte de nuestra historia que poco conocemos. Hoy, con la novela ya publicada y otras tramas fluyendo en mi cabeza, sigo identificándome con el rol de lectora más que con el de autora.

-¿Qué te llevó a empezar por esta historia?

-Soy jujeña y viví en la capital provincial hasta casi mis siete años. La distancia hizo que viera que en el resto del país se sabe poco o nada del esfuerzo realizado por los pueblos del norte argentino y los altoperuanos para consolidar la Revolución de Mayo de 1810. Mientras leía otras novelas se me revelaba una ficción estructurada y solo faltaba investigar los hechos reales para poder escribirla. No tenía escapatoria, era esta la historia que tenía que contar.

-¿Te llevó mucho tiempo de estudio?

- Fueron ocho años, con interrupciones por motivos personales, de investigación, escritura y edición. Desde el comienzo supe que quería construir una novela con un fuerte énfasis histórico pero no un ensayo. No soy historiadora y tengo muy mala memoria para retener datos, sin embargo, me resulta natural pasar por las emociones de los diferentes personajes los hechos reales e imaginar sus reacciones, transformaciones y vivencias. Primero leí libros norteños de la biblioteca de mi papá, me sumergí en la atmósfera y la geografía. Luego recalé en los textos escritos por militares que estudiaron los desplazamientos de los ejércitos del Virreinato del Río de la Plata y las Expediciones Auxiliadoras al Alto Perú y, por último, investigué comidas, vestimentas, costumbres, nulidades matrimoniales, genealogía, apellidos, nombres, árboles, pájaros autóctonos, viviendas, carretas, arriajes de la época y más para nombrar algunos de los ítems.

-¿Alguno de los personajes es real?

- Mis personajes de ficción interactúan con quienes fueron protagonistas reales de la Revolución de Chuquisaca, con los líderes de las batallas previas al Éxodo Jujeño y las grandes victorias patrias de Tucumán y Salta. Por las páginas de Tierra Ardiente desfilan Martín Miguel de Güemes, Manuel Belgrano, Josefa Ezcurra y muchos próceres. Al finalizar la novela hay unas páginas con breves biografías de todos los personajes reales mencionados en la obra. Me parecía necesaria la aclaración porque hay lectores de diferentes nacionalidades que no están familiarizados con ellos y un recordatorio para los argentinos.

-¿Qué pasa con estos personajes que quedan en medio de los enfrentamientos, se puede sobrevivir cuando se lo deja todo?

-El territorio altoperuano (hoy Bolivia), la antigua Intendencia de Salta del Tucumán (actuales Jujuy, Salta y Tucumán) se convirtieron sin proponérselo en escenario de guerra entre quienes querían sofocar las ideas de la Revolución de Mayo y quienes las defendían. La población civil se militarizó o huyó sin posibilidad de continuar con sus vidas durante décadas. Algunos sobrevivieron, otros perecieron, algunos se desplazaron y nunca más pudieron regresar a sus lugares de origen, otros volvieron para reconstruir lo arrasado. Hubo tres éxodos y fueron once las invasiones realistas al territorio jujeño. En mi novela solo cuento el comienzo y mi intención fue mostrar de manera novelada cómo los acontecimientos trastocaron las vidas de los seres humanos reales que vivieron en esos días. El amor entre Juliana y Wenceslao, que se cocina a fuego lento, es un canto a la vida en medio del dolor. En las circunstancias más extremas los seres humanos siempre tenemos esa capacidad de experimentar sentimientos lindos y buenos.

-¿Te parece que este género literario permite conocer cosas de nuestra historia que tal vez no se desarrollaron tanto?

-La novela debe entretener, es ficción y por lo tanto no es ni un texto académico ni un ensayo científico. El género histórico bien logrado, con o sin romance, enseña mucho. El autor transporta al lector a una época, crea personajes verosímiles de acuerdo a los valores de esas sociedades, con las categorías de pensamiento acordes. Una buena novela actúa de disparador para que el lector investigue o profundice por su cuenta. Un desafío para los autores es encontrar hechos no tan explotados por la literatura o plantear nuevas tramas o puntos de vista distintos cuando los acontecimientos reales tienen gran difusión.En mi caso, el amor entre una jujeña y un tarijeño me permitió contar la dura historia del comienzo de las guerras de independencia en el norte argentino con un sabor más dulce.

-¿Por qué el título?

-"Tierra ardiente" es un título que evoca a la orden que recibió Manuel Belgrano en 1812. El Triunvirato le exigió retirar el ejército apostado en Jujuy y dejar "tierra arrasada" para dificultar el avance del enemigo fidelista. Ante tanta desolación, las batallas que enfrentaban hermanos en dos bandos irreconciliables, la quema de los campos previa al éxodo, "ardiente" es un adjetivo que muestra el dolor de esos días: dejar el terruño y huir.

-¿Con cuál de los personajes te sentís más identificada?

-No soy ninguno en particular y todos tienen algo de mí. Juliana me provoca necesidad de comprensión, Wenceslao me genera admiración, Juana (la madre del protagonista) me inspira y Filomena me hace reír en los momentos más inesperados.

-¿Qué te gustaría que el lector encuentre en tu novela?

-Un buen momento. Leer es placer, y como lectora estoy convencida de que lo más importante es encontrar buenas tramas que nos atrapen. Si pasado el tiempo aún recordamos las sensaciones que experimentamos pese a haber olvidado los detalles, entonces ese libro nos dejó su huella. Si logro que los lectores deseen que llegue el momento del día para continuar con la lectura, para saber cómo sigue la historia, mi objetivo está cumplido.