Mientras en las calles porteñas se alzan barricadas a favor y en contra de la medida, en un lugar vago del resto del mundo una célula de ciberactivistas destruye el buscador de Google, centro emocional de la world wide web y, por lo tanto, del sistema capitalista. La autora fue la primera en escribir en lenguaje inclusivo "Vikinga Bonsái".

"La idea Furor fulgor de fue apareciendo de forma paulatina. Primero apareció esta mujer de nombre extraño, Tootoo Baobab, que está harta de su todo lo que significa la familia tradicional, entendida como servicio sacrificial de la mujer hacia el resto de los integrantes de ese pequeño núcleo reproductor de patriarcado, que aprovecha ese amor para liberarse de todo lo que tiene que ver con las tareas necesarias para la reproducción de la existencia del colectivo", dice a BAE Negocios la autora.

"La novela arranca cuando Tootoo hace abandono de hogar y se encuentra con una población sublevada frente a un DNU del Gobierno Argentino de Tipo Ornamental o GATO que, como supuesta reparación histórica, manda a hablar y escribir en femenino no marcado, es decir, usando la forma lingüística del femenino como universal o "neutro". Así, para dar cuenta de grupos mixtos, por ejemplo, en lugar de "Todos están contentos", lo correcto pasa a ser "Todas están contentas". Esta prescripción obligatoria del habla enoja a feministas y no feministas por igual, que deciden salir a la calle a manifestarse mancomunades, justo cuando en algún vago lugar del exterior una célula ciberfeminista lanza un ataque devastador contra el centro pulsátil del capital: Google. Desarreglan el buscador y poco después la web toda. Este evento de magnitud incalculable marca el Año 0 de una nueva era postdigital, momento en que arranca el relato de la novela", continúa señalando como comienza la historia que atrapará al lector.

-¿Cómo es escribir sobre una fantasía distópica?

-No creo haber escrito una fantasía distópica sino más bien una ucronía utópica, jaja. Soy bastante crítica del rumbo que está tomando la omnipresencia tecnológica y sus fuertísimos sistemas de control que fluyen al servicio del capital. Pensar mundos alternativos en los que no estemos sujetxs al control y la adicción que nos generan las redes (por ejemplo) me parece una actividad gozosa y positiva.

-¿Es mas complejo escribir sobre una fantasía como si fuera real o sobre la realidad misma?

-Para mí, escribir es entrar en una zona desconocida sin mapa ni coordenadas, pasar un rato a la intemperie. Me anoticio de lo escrito cuando salgo de esa zona y miro la página, jaja.

-¿Por qué elegís una vez más el lenguaje inclusivo? ¿Y el uso de hashtags y emoticones?

-El lenguaje inclusivo y los hashtags los usé en Vikinga Bonsái (Eterna Cadencia, 2019). En Furor fulgor avancé hacia el femenino no marcado (o sea, hacia una escritura en femenino, digamos) y los emoticones. Para mí trenzar problemáticas tradicionales de la ficción con formas del lenguaje tan contemporáneas me parece la manera más densa de escribir hoy, tomando nota de todo lo que se escribió pero proponiendo nuevos giros que nos reflejan.

-¿Cómo fue la elección del título?

-Fue el fogonazo de una iluminación profana. Estábamos dándole vueltas con mi editora, Ana Laura Pérez, sopesando opciones que iban desde Mañana fulgor a Furor populi y de pronto apareció Furor fulgor., que me encantó por su homofonía, porque ambas palabras tiene la misma cantidad de sílabas, y porque transmite con una gran economía de recursos el contenido de la novela. A Ana Laura también le gustó, así que así fue.

-Justo la novela salió en paralelo con la prohibición de usar el lenguaje inclusivo en las escuelas de la ciudad. ¿Te parece que la prohibición en realidad lo impulsa?

-No sé si lo impulsa, pero sin dudas lo mantiene en la agenda del debate público, como si fuera algo a discutir, cuando me parece claro que cada une habla y escribe como quiere.

ANA OJEDA Foto Lina Etchesuri

-¿Es posible evitar la mutación del lenguaje?

-No.

-¿Es posible la revolución feminista?

-Supongo que depende de qué entendamos por la palabra "revolución". Para mí, la masificación de conceptos feministas que se dio con total firmeza a partir de 2015 es en cierto sentido una revolución. Ahora, ¿tomamos las feministas el control de los medios de producción? No, y tampoco estoy segura de que ese sea el objetivo de un movimiento anárquico como es el feminismo.

-¿Que significa hoy ser feminista?

-Para mí, ser feminista es desear y buscar una sociedad más justa, con igualdad de oportunidades para todes, gobernada por las mayorías, cuidadosa del equilibrio con el medioambiente, crítica de la explotación en todas sus formas, practicante de una vida con lo necesario y suficiente, en contra de la acumulación obscena de lo que sea. En palabras del PCI: trabajar menos, trabajar todes, producir lo necesario, redistribuir todo.

-¿Que te gustaría que encuentren los lectores en el libro?

-Humor, cambalache y desfachatez.

-¿Podes dejar a un lado a la editora cuando escribís?

-Sí. Cuando escribo me dejo a lado incluso a mí, jaja.